El pliego de una licitación internacional exigía proveer una camioneta cero kilómetro con seguro y combustible por doce meses, dos estaciones de trabajo y equipos topográficos. La exigencia estaba en la sección de informaciones adicionales. Fuera de los términos de referencia, fuera del cuadro de precios: en una sección que casi nadie cruza con el presupuesto.
Costear ese renglón representó el 16% del monto de la oferta.
Una propuesta que llega a la mesa de evaluación sin esa partida compite con un número al que le falta la sexta parte. Y el pliego estaba en regla: la exigencia estaba escrita, con todas las letras, en el lugar donde nadie la busca.
Apareció porque el pliego se leyó entero.